Un Viaje a los ancestros. Egipto hace miles de años. Un Tiempo en Otro Tiempo. Un Zodiaco que habla en ese Tiempo para este Tiempo.
El Zodiaco de Déndera que JL Parise me Enseñó en detalle fue lo que guió este cuadro, y lo que hizo que la Magia Iniciara Su Recorrido, en Mí, a través del cuadro.
Una Exposición en Donosti. Hubo quien sugirió que su tamaño, cuadrado como el original, de 200 x 200 cm., le encajaba bien en su salón si le recortaba su cuadratura y lo encajaba en un bastidor rectangular. Me entró la risa. El humano siempre queriendo ajustar a su mínimo tamaño mental lo que Viene de lo Inabarcable desde lo humano.
Al finalizar la Exposición, llevé al estudio todas las obras que no fueron compradas. El último en hacer ese “viaje” de regreso fue “Tiempo en Otro Tiempo”. No cabía en la furgoneta, así que había que llevarlo en un carrito por la ciudad, una situación cómica, la Exposición ahora divertidamente itinerante e imposible de pasar desapercibida.
Lo primero, tomar un café en la plaza junto a la Galería antes de iniciar la marcha. El cuadro, apoyado en una columna, y aún envuelto con su plástico de burbujas, causaba una atracción inusitada entre la gente, desde niños interesados en explotar las burbujas, a adultos que se preguntaban qué contenía. Generaba muchas preguntas, que hizo del café un momento jugoso. De pronto, un grupo de mujeres se juntó alrededor del cuadro. Yo dejaba que se hicieran las preguntas y que se respondieran entre ellas, interesada en qué y desde donde pensaban lo que pensaban acerca de ese misterioso paquete.
Una de ellas caminaba de un lado al otro hablando por el teléfono. Se paraba delante del cuadro, y caminaba de nuevo en dirección opuesta metida en su conversación. El cuadro hacía lo suyo, en cuanto ella daba varios pasos alejándose, la llamaba de nuevo y volvía a situarse delante del cuadro. Cuanto más viajes de ida y regreso hacía más le interesaba el cuadro y menos la conversación al teléfono, hasta que finalizó de hablar y puso toda su atención en él. Hizo dos preguntas claves: ¿De dónde viene esto? y ¿Quién lo ha hecho?.
Ahí intervine, le expliqué brevemente la historia del Zodiaco de Déndera y de mi pintura, lo suficiente para generar un deseo en ella de más. Era la propietaria del café donde nos habíamos sentado y estaba reformando todo un local al lado, para montar otro negocio que llamaría Muuk, que en Maya significa “Fuerza”. Me lo enseñó y me dijo: Ese cuadro tiene que ir en esta pared!
Tiempo después, avanzada la reforma, me dijo que el cuadro no cabía porque había aparecido un agujero antiguo en la pared, que reducía el tamaño del cuadro que era posible poner ahí.
Hablando de tamaños y recortes vale recordar que toda esa exposición la pinté en una situación que para cualquiera hubiera significado renunciar. La persona con la que compartía estudio en aquel entonces tomó una decisión, que como él no usaba el taller era intolerable que yo sí lo hiciera. Conflictos cotidianos de esos en los que lo peor que puedes hacer es lo que se te ocurre. Entonces llenó “su” parte del estudio de cajas, para que yo no usara esa parte vacía. El terreno para el conflicto interminable estaba servido. Entonces hice lo que hay que hacer cuando indefectiblemente ante la oportunidad de crecer se presenta un no: continuar pintando. Allí estaba yo entre cajas, en una incomodidad evidente, pintando esa Exposición. Cuanto más pintaba más deseaba seguir pintando, más alegría me provocaba, hasta que llegó un momento en que el muro de cajas era una motivación y no un límite. De ahí, de esa limitación aparente nació “TIempo en Otro Tiempo”.
Dos años después “Tiempo en Otro Tiempo” viajaría a USA como destino final, comprado a través de la Galería Saatchi de Londres, en una situación personal que a cualquiera le parecería un imposible. Y el Viaje continúa…
Acrílico sobre lienzo
200 x 200cm